Impulsan un “Pacto Parental” para retrasar el uso de celulares en las escuelas

La legisladora Roberta Scavo (CC ARI Cambiemos) presentó un proyecto de comunicación para que el Ministerio de Educación y Derechos Humanos de la provincia evalúe implementar pruebas piloto del “Pacto Parental”. El objetivo central de la iniciativa es retrasar la entrega del primer smartphone y combatir la dependencia digital en niños, niñas y adolescentes rionegrinos.

El proyecto surge como respuesta a una preocupación creciente de las familias: la edad de acceso al primer celular es cada vez más baja, lo que expone a los menores a contenidos inapropiados y riesgos digitales antes de estar preparados.

“La entrega del primer celular se ha convertido en una presión social difícil de gestionar para las familias. El Pacto Parental busca que los padres se pongan de acuerdo para postergar ese momento, protegiendo la salud mental de los chicos”, explicó Scavo.

La legisladora tomó como referencia el caso del Colegio San Nicolás en Mendoza, donde la comunidad educativa logró un acuerdo colectivo para limitar el uso de dispositivos tras observar una disminución en el rendimiento escolar y un aumento del aislamiento social entre los alumnos.

“No estamos planteando una prohibición impuesta por el Estado, sino experiencias piloto de adhesión voluntaria. Queremos que las escuelas sean el espacio donde las familias acuerden nuevas pautas de consumo digital”, aclaró Scavo.

Los objetivos centrales del Pacto Parental se articulan en torno a la protección del desarrollo juvenil mediante el acuerdo colectivo para postergar la entrega del primer smartphone, retrasando así la conexión permanente a internet.

Esta iniciativa busca también asegurar un acceso tardío a las redes sociales, evitando que los menores naveguen en plataformas no aptas para su madurez, y promover una verdadera desintoxicación digital que priorice el juego físico y los vínculos presenciales frente a la exposición excesiva a las pantallas.

En última instancia, el proyecto se propone combatir la ansiedad y mitigar problemáticas críticas asociadas al uso intensivo de tecnología, tales como los trastornos del sueño, el déficit de atención y la irritabilidad.

La propuesta se apoya en advertencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la American Academy of Pediatrics, que vinculan el uso excesivo de celulares en la infancia con alteraciones en el desarrollo cognitivo y emocional.

Finalmente, Scavo destacó que este tipo de pactos ayuda a los padres a no sentirse “solos” en la decisión: “Si todos los padres de un curso acuerdan esperar un poco más para darles el celular, se elimina la presión del ‘todos lo tienen menos yo’, permitiendo que los chicos vivan su infancia con menos ansiedad y más contacto real”.