A 44 años de Malvinas: la memoria viva de Rubén Darío Cabrera

Rubén Darío Cabrera

En el marco de un nuevo aniversario del 2 de abril, fecha en la que se conmemora el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, Rubén Darío Cabrera, ex combatiente hizo del recuerdo, la lucha y el compromiso con su comunidad una forma de vida.

Cabrera se define como un hombre profundamente arraigado a Viedma, ciudad que “le dio todo”. Nació en Puerto Madryn, fue criado por sus abuelos, primero en Villa Alberdi y luego en la capital rionegrina, donde construyó su identidad. “Viedma es parte de mi vida. La gente, los barrios, el fútbol… todo”.

Su historia personal está marcada por una infancia distinta, atravesada por la ausencia de sus padres y el amor de sus abuelos, quienes lo criaron y acompañaron en sus primeros pasos. A los 16 años, impulsado por la curiosidad, emprendió un viaje para conocer a su madre, a quien no había visto hasta entonces. Ese recorrido, en plena dictadura, derivó, sin saberlo, en el inicio de un camino que lo llevaría a la guerra.

Una citación para realizar la revisión médica en Chubut fue el primer indicio. Luego, el destino: el servicio militar en Colonia Sarmiento. “No lo esperaba. Mi abuela incluso había hecho los trámites para que no lo hiciera como hijo sostén de familia, pero cuando llegó la carta ya estaba todo en marcha”.

El 2 de abril de 1982 lo encontró a bordo de un avión Hércules, sin saber aún con claridad lo que estaba por suceder. “Cuando nos dijeron que estábamos sobrevolando las Islas Malvinas y que estábamos en guerra, fue un impacto enorme. Éramos muy jóvenes, había mucha incertidumbre”, relató.

El desembarco marcó el inicio de una experiencia extrema. Cabrera fue parte del Regimiento de Infantería 25 y permaneció en las islas durante todo el conflicto. Describe días de tensión constante, bombardeos, frío, hambre y miedo, pero también compañerismo y convicción. “Nunca pensé que no iba a volver. Siempre escribía en las cartas ‘cuando vuelva’”, aseguró.

Entre los recuerdos más intensos, menciona situaciones límite durante los ataques aéreos y navales. “Todo era extremo. Vivíamos en alerta permanente”. También rememora un episodio que, para él, tuvo un significado especial: “En medio de un bombardeo, mientras rezábamos, la onda expansiva no nos afectó. Sentimos que algo nos protegió”.

La guerra dejó huellas profundas. Tras la rendición, Cabrera permaneció una semana y media como prisionero. El regreso al continente, lejos de ser un alivio pleno, estuvo cargado de dificultades. “Muchos volvimos como pudimos, haciendo dedo. Algunos no creían que veníamos de la guerra”.

Ya en democracia, el escenario tampoco fue sencillo. “No fuimos contenidos. No hubo asistencia psicológica ni acompañamiento del Estado. Cada uno hizo lo que pudo con lo que tenía”, afirmó. Esa realidad impulsó a Cabrera a organizarse junto a otros veteranos para reclamar derechos y visibilizar su situación.

Con el tiempo, se convirtió en una de las voces activas en la defensa de los ex combatientes en Río Negro. Recorrió la provincia, gestionó encuentros, participó en la construcción de políticas públicas y fue parte del proceso que permitió consolidar beneficios a nivel provincial. “Éramos pocos, pero teníamos claro que había que hacer algo”, señaló.

A más de cuatro décadas del conflicto, su mirada combina memoria, dolor y aprendizaje. “La bandera no es solo para los actos. Es para recordar a los que quedaron allá y a los que volvimos”, expresó. “De una guerra también se puede aprender. No necesitamos otra. La salida es con amor a la patria y con memoria”, agregó.

Cabrera no esquiva la emoción al hablar. Reconoce que la experiencia lo transformó profundamente, pero también reafirma su orgullo: “Volví para seguir haciendo algo por mi país, por mis hijos y por los que vienen. Nadie puede vivir lo que vivimos, pero sí pueden aprender de eso”.

En este nuevo 2 de abril, su mensaje es claro: mantener viva la memoria, honrar a quienes dieron la vida y construir, desde el presente, una sociedad más justa y consciente de su historia. “Gracias a mi pueblo y a mi patria por darme la oportunidad de estar hoy acá, recordando”, concluyó.